INTRODUCCIÓN
Las distintas
situaciones de conflicto que los niños sufren, dentro de los procesos de
separación contenciosa, comparte ciertas conductas, estrategias y consecuencias
psicológicas
Campañas de injurias y desaprobación. Una
vez el proceso de alienación ha tomado al hijo contra su progenitor, aquel
comienza a actuar de modo activo y sistemático en la campaña de injurias,
asumiendo un papel en los ataques injuriosos, despreciativos y
malintencionados. Los menores tratan a sus progenitores no como a un enemigo,
sino como a un desconocido odioso cuya proximidad sienten como una agresión a
su persona, apareciendo independientes del progenitor alienador que inició la
campaña, en una suerte de culminación del proceso en la que éste ya no requiere
de contribución o dirección alguna para desarrollar sus propias actividades de
denigración.
Descubrir que
su propio hijo es el origen de los ataques provoca en los padres una reacción
inicial de estupor. A esa inicial reacción se sucede la rabia por enfrentarse
al objetivo tan buscado por su ex – pareja, para pasar finalmente a sentir la
frustración cuando se asume que la lucha se ha perdido.
Ante las
situaciones que darían indicios de que la campaña de injurias y acoso ha
comenzado, es aconsejable que se tome en cuenta toda aquella situación que
rompe o se sale de la conducta habitual esperable en el niño hasta ese momento.
Todos los padres conocen a sus hijos, qué pueden esperar de ellos y qué no.