Cuantas veces no
se han escuchadocomentarios que relacionan y priorizan la estética con el
placer que se puede generar “Mientras más joven y guapo más placer te dará”, o
que el deseo y el apetito sexual son de una etapa de la vida y antes y después
de ella es inexistente “a su edad ya no le interesa eso… ya les paso su
tiempo”; focalizar la sexualidad en el área coital genital “sexualmente ya no
son capaces”; olvidándose de la integralidad de otras actividades sexuales como
caricias, espacios de intimidad emocional. Y que se debe recurrir a otros
elementos para el rendimiento de la relación genital. “solo con viagra, si
quiere algo”.
Con estos y
otros comentarios el área de la sexualidad de las personas adultas se ve
truncada, satanizada e invisibilizada condicionada por prejuicios, rechazos y
negaciones. Tanto así que se eliminan cualquier tipo de oportunidad de expresión sexual, dado que prevalece la
asunción de que la persona adulta mayor no demuestra interés o capacidad
sexual. Aunque es cierto que en general las personas mayores son menos activas
sexualmente que los más jóvenes el interés sexual no desaparece, y no se
considera también, que las relaciones sexuales no simbolizan el vigor y la
esencia de la masculinidad y de la femineidad, sino que representan, un
sentimiento de autovaloración, de sentirse querido/a, capaz de dar y recibir
amor y afecto y de sentirse próximo a otra persona.