lunes, 19 de diciembre de 2011
sábado, 3 de diciembre de 2011
LOS DERECHOS HUMANOS (II)
Son los Derechos básicos, universales que necesitamos los seres humanos para lograr la condición de ser. Son de hecho inherentes al género humano. Históricamente estos derechos han sido violados, lo que hizo necesario codificarlos. Esto no garantiza su respeto, pero los entendemos como una herramienta a favor de los que sufren atropellos.
El tema de los Derechos Humanos (DD.HH.) hace a la esencia del sistema democrático y por lo mismo no puede ser retaceado como mecanismo de dominación ideológica desde el gobierno o como mecanismo de sola contestación opositora desde la sociedad, son la columna vertebral de cualquier sistema democrático, parte ética de la democracia, de la política y por lo mismo son el escenario en el que se va a construir una democracia integra.
Los Derechos Humanos son un conjunto de normas que establecen los márgenes del despliegue de la dignidad y de la personalidad humana en sociedad, una invención humana en constante proceso de construcción y reconstrucción, el marco a través del cual se puede entender la gobernabilidad como destinada al bien común y al bien individual. Solo el Estado viola los Derechos Humanos en la medida en que es esta la instancia que debe crear las condiciones de su respeto o las situaciones materiales de su vigencia.
La noción de DDHH se ha ido transformando y ampliando a lo largo del desarrollo histórico de las sociedades, no es solo la lucha por su consagración formal es también y sobre todo, la lucha por su vigencia práctica, es básicamente la intensidad de los combates por poner freno, limites, a la arbitrariedad de cualquier poder. Se refieren a los deberes que los Estados deben adjudicarse para garantizar condiciones de vida digna a sus ciudadanos/as. Desde su nacimiento, todas las personas tienen derechos propios, que articulados forman parte del sostén del sistema de vida democrático de un país.
Los principios básicos que sustentan los derechos humanos son:
• Universalidad
• Indivisibilidad
• Interdependencia
• Irrenunciables
• Irreversibles
• Justiciabilidad
VALORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
- Libertad
- Igualdad
- Justicia
- Dignidad
Todos/as tenemos la posibilidad de gozar de ciertos derechos que han sido definidos por leyes internacionales, el ejemplo más famoso es la Declaración Universal de Derechos Humanos. Los gobiernos se han comprometido a responder y ponerlos en práctica.
Los derechos son absolutos, y aunque no siempre son respetados por los gobiernos nadie debería jamás ser privado/a de ellos. Esto incluye el derecho de no ser sujeto/a a tortura o cualquier castigo o trato inhumano, cruel o degradante. Otros derechos - a la privacidad, al libre tránsito – pueden ser algunas veces restringidos legítimamente por algunos gobiernos. La gente tiene también derecho a un nivel adecuado de atención de la salud, educación y trabajo, pero éstos pueden verse limitados por los recursos económicos de cada país.
Otro concepto importante es la igualdad de derechos. Esto no significa que todos/as debamos ser tratados/as de la misma manera. Es posible que algunas personas ameriten trato favorable, por ejemplo, por ser pobre, estar enfermo/a o ser discapacitado/a. Sin embargo, es incorrecto tratar a las personas de manera diferente, por discriminación de sexo, origen étnico o nacional, religión, opción sexual o edad.
Los derechos humanos son todas aquellas facultades, prerrogativas y libertades fundamentales que tiene una persona por el simple hecho de serlo, y sin las cuales no se puede vivir como ser humano/a. Tienen como fundamento la dignidad de la persona, que ha sido reivindicada en cada momento histórico, además, rebasan cualquier límite cultural, racial e inclusive al propio Estado.
Hacer referencia a los derechos humanos implica hablar principalmente de una “ética del relacionamiento de los seres humanos”, que tiene un carácter histórico, filosófico y un contenido humanista.
La noción de derechos humanos se ha ido transformando y ampliando a lo largo del desarrollo histórico de las sociedades, no es solo la lucha por su consagración formal es también y sobre todo, la lucha por su vigencia práctica, es básicamente la intensidad de los combates por poner freno, límites, a la arbitrariedad de cualquier poder. Esta evolución implica una ampliación gradual de los espacios considerados como vitales para el ser humano y si desarrollo.
Los derechos humanos son el marco a través del cual se puede entender la gobernabilidad como destinada al bien común y al bien individual. Solo el Estado viola los derechos humanos en la medida en que este conjunto de normas que establecen los márgenes del despliegue de la dignidad y de la personalidad humana en sociedad están frente al Estado, este es quien debe crear las condiciones de su respeto o debe crear las situaciones materiales de su vigencia.
No es posible hablar de derechos humanos sin antes referirnos a la ciudadanía (derecho a tener derechos)
Los DD.HH., le pertenecen a todas las personas desde el primer momento de su vida, independientemente de sus condiciones y calidades singulares. Se derivan de la dignidad, la cual es inherente a la persona y ésta (la dignidad) solamente puede ser garantizada mediante la efectiva protección de esos derechos. La dignidad es la principal condición de la persona que hace de ella un ser inviolable y sagrado. Todas las personas como seres únicos e irrepetibles están llamadas a ocupar el primer plano de cualquier proyecto político, económico o social por ideales de respeto, progreso y civilización.
La dignidad le otorga al ser humanos el derecho a contar con circunstancias que le posibiliten un desarrollo integral. Desarrollo que le impone responsabilidades a las personas, pero particularmente obligaciones al Estado, quien se ha comprometido con la comunidad internacional a garantizar el progreso individual y colectivo de los habitantes de su respectivo territorio.
ESTEREOTIPOS Y PREJUICIOS: LA BASE DE MUCHAS VIOLACIONES DE DERECHOS HUMANOS
Sin menospreciar las implicaciones para nuestras sociedades, de la división en clases y las condiciones de vida derivadas del modelo capitalista, existen paralelo a ello innumerables situaciones que revelan actitudes y comportamientos excluyentes que tiene por base estereotipos y prejuicios de distinta índole.
Un prejuicio es una opinión preconcebida, un tomar parte antes de haber analizado todas las informaciones. Un prejuicio es malo, si implica ciertos criterios. El primero de éstos es una falta de lógica, desde la dignidad humana. Una persona que extra malas conclusiones de los datos disponibles o que saca sus conclusiones sin examinar las informaciones. Una decisión se convierte en un mal prejuicio cuando acarrea discriminación a los derechos del otro, por ejemplo cuando juzgamos a un/a político/a por su origen racial, regional o étnico, o el barrio en que vive, y no por sus ideas y sus cualidades de liderazgo, no somos justos con él o ella.
Algunas veces la gente prefiere referirse a grupos diferentes de mujeres y hombres como una “minoría” o una “mayoría”, en este sentido la palabra minoría está equivocada, porque los denominados grupos minoritarios en realidad incluyen una mayoría de la población. Las palabras mayoría y minoría con frecuencia se refieren no sólo a quién es más grande en términos numéricos, sino también a quién tiene más poder político, militar y/o económico. El uso del término en las organizaciones internacionales la palabra minoría es utilizada para describir cuáles grupos pueden necesitar protección respecto de la mayoría dominante y cuáles tienen un poder desigual, comparado con la mayoría dominante.
Lo más recurrente hoy en día es escuchar malos chistes, sobre la perspectiva de género o la necesidad de tener en cuenta a las mujeres y las niñas. Ese es un primer elemento revelador de discriminación de género. Cuando entramos a cuestionar los prejuicios que llevan a una consideración determinada sobre las mujeres, podemos ir precisando problemas de concepción, actitudes y comportamientos que necesariamente nos remiten a la cultura.
Los niños y las niñas en nuestro medio son objeto de múltiples violaciones de sus derechos. Ser menor significa muchas veces no ser tenido en cuenta y sufrir múltiples discriminaciones. De igual manera la viven los más viejos y viejas, estos/as sufren abandono y tratos inhumanos por parte de las generaciones más jóvenes.
Otro grupo que sufre discriminación es la que tiene una opción sexual paralela a la heterosexual, sufren severas discriminaciones
CIUDADANIA
La ciudadanía es aquel estatus que se concede a los miembros de pleno derecho de una comunidad, sus beneficiarios son iguales en cuanto a los derechos y obligaciones que implica. Aunque no existe un principio universal que determine cuales son los derechos y obligaciones, las sociedades donde la ciudadanía es una institución en desarrollo crean la imagen de una ciudadanía ideal que sirve para calcular el éxito y es objeto de las aspiraciones.
El ejercicio de la ciudadanía como demanda articuladora de los movimientos emergentes es un concepto mediador porque integra exigencias de justicia y a la vez hace referencia a los que son miembros de la comunidad, une la racionalidad de la justicia con el calor del sentimiento de pertenencia.
El reconocimiento y el ejercicio de la ciudadanía dan libertad a los seres humanos y a los seres humanos para el ejercicio efectivo de sus derechos.
Derechos humanos y ciudadanía son dos conceptos que están íntimamente relacionados, una cosa va con la otra. Ejercer ciudadanía implica tener derechos y el código mayor de los derechos, son los derechos humanos.
Solo seremos ciudadanos/as plenos y completos cuando hagamos respetar nuestro derecho a ser diferentes sin perder los derechos que tenemos como bolivianos/as, y cuando logremos que los avances del país beneficien a todos/as por igual.
LA DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS
Aunque inalienables e inherentes al ser humano los derechos humanos han sido posibles sólo en la medida en que los pueblos han luchado por el establecimiento de éstos. Los derechos humanos, hoy naturales, no siempre fueron denominados así, sino que se fueron considerando poco a poco de esta manera y ello tiene sus precedentes en la historia que se remonta al año 1200.
Desde mucho tiempo atrás las personas han luchado porque le reconozcan sus derechos, recurriendo en algunos casos al reclamo de los mismos por vías no pacíficas. Ha sido el recorrer de un camino lento y con dificultades que ha posibilitado la existencia de lo que se conoce como los derechos humanos, los cuales encierran la categoría de los derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales.
Estos derechos fueron reconociéndose y materializándose en declaraciones, dentro de las cuales se destacan:
LA CARTA MAGNA (1215), en ella se estipulan garantías para los barones feudales, como forma de control sobre el poder absoluto del rey, en Inglaterra.
BILL OF RIGHTS (1689), se establecen garantías frente a las detenciones arbitrarias y las confiscaciones abusivas de bienes.
DECLARACIÓN DE VIRGINIA (1776), señala garantías individuales. Reconoce la igualdad de las personas y la inherencia de ciertos derechos, como el de la vida y la libertad.
DECLARACIÓN DE FILADELFIA (1776) proclama nuevamente la igualdad entre los seres humanos, y reconoce inalienables el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad
DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO (1789), está surge de la Revolución Francesa, la cual resalta los principios del liberalismo: libertad, igualdad y fraternidad. Allí se consagraron claramente los derechos civiles y políticos, donde se buscó colocar limitantes al poder Estado en relación con la autonomía del individuo y su esfera privada.
DECLARACION DE LOS DERECHOS DEL PUEBLO TRABAJADOR Y EXPLOTADO (1917) proclamada por la revolución socialista en Rusia, la cual pretendió ir más allá de las libertades y garantías, buscando disminuir las desigualdades económicas.
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS ( 10 de diciembre de 1948) Luego de la segunda guerra mundial, cuando se produce la división geopolítica del mundo entre capitalismo y socialismo, los Estados deciden proclamar esta Declaración, que congrega las expectativas de los dos bloques y que representa la Carta de Derechos más importante. En esta Declaración, proclamada al interior de la Organización de Naciones Unidas, los Estados del mundo se comprometieron a respetar los derechos humanos y a realizar los esfuerzos necesarios para la consecución de los mismos
La Declaración Universal de los derechos humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, establece en su Artículo I: “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Por su parte la Declaración de Viena de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos (25 de junio de 1993) afirma: “Los Estados tienen el deber, sean cuales sean sus sistemas políticos, económicos y culturales, de promover y proteger todos los derechos humanos y las libertades fundamentales.
El Estado entonces, tiene la obligación de respetar y garantizar los derechos humanos. La obligación de respetar implica que existen límites en el ejercicio del poder del Estado, es decir, los atributos inherentes a la persona humana establecidos por la legislación internacional no pueden ser violados por el Estado. La obligación de garantizar, quiere decir que el Estado tiene la responsabilidad de establecer medidas – como las leyes y las políticas públicas – que permitan a todas las personas el pleno goce de sus derechos humanos. Tiene también la obligación de prevenir, investigar, sancionar y reparar los daños producidos por la violación de esos derechos.
Con estas consideraciones es importante señalar que, en la medida que el Estado es el garante de los Derechos Humanos, él es también - a través de sus funcionarios o instituciones – el responsable exclusivo de su violación. Esto quiere decir, por otra parte, que si una persona particular atenta contra los derechos de otra persona, este hecho no constituye técnicamente hablando una violación a los derechos humanos, sino un delito, y como tal debe ser tratado por los mecanismos de la justicia ordinaria.
La Declaración Universal fue el primer instrumento que reconoció lo que en la actualidad han pasado a ser valores universales: los derechos humanos son inherentes a todos y conciernen a la comunidad internacional en su totalidad. La Declaración y sus valores básicos, incluidos la no discriminación, la igualdad, la equidad y la universalidad, se aplican a todas las personas, en todos los lugares y en todo momento. La Declaración Universal nos pertenece a todos y todas.
En un mundo amenazado por las divisiones raciales, económicas y religiosas, tenemos que defender y proclamar, más que nunca, los principios universales de justicia, equidad e igualdad, consagrados primeramente en la Declaración y considerados sumamente importantes por pueblos de todas las latitudes.
La Declaración representa un contrato entre los gobiernos y sus pueblos, quienes tienen derecho a exigir que ese se respete este documento. No todos los gobiernos han pasado a ser partes en todos los tratados de derechos humanos. Sin embargo, todos los países han aceptado la Declaración Universal. Ésta sigue afirmando la integridad y el valor inherentes del ser humano para todas las personas del mundo, sin distinción de ningún tipo.
La visión de los redactores de la Declaración Universal ha inspirado a muchos defensores/as de los derechos humanos que han luchado en los últimos seis decenios para convertir esa visión en realidad. El actual edificio de derechos humanos internacionales que originó la Declaración Universal debe ser motivo de celebración, pero aún no beneficia a toda la humanidad de igual manera.
La lucha dista mucho de haber concluido. Como guardianes/as y beneficiarios/as de la Declaración, todos/as debemos reivindicar la Declaración Universal de Derechos Humanos, apropiárnosla. Si bien es cierto que tenemos derecho a nuestros derechos humanos, también debemos respetar los derechos humanos de las demás personas y contribuir a lograr que los derechos humanos universales lleguen a ser una realidad para todos. En nuestro empeño reside el poder de la Declaración Universal: se trata de un documento vivo que seguirá inspirando a generaciones futuras.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos exige que se atiendan las necesidades básicas humanas y reconoce el carácter indivisible y la interdependencia de todos los derechos humanos, trátese de derechos civiles y políticos, como el derecho a la vida y a la libertad de expresión, o los derechos económicos, sociales y culturales, como el derecho al trabajo, la seguridad social y la educación. La mejora de un derecho contribuye al adelanto de los demás. De igual forma, la privación de un derecho tiene efectos adversos sobre los demás. El derecho a disfrutar de todos los derechos humanos es esencial para un vida digna.
En el preámbulo de la Declaración Universal se señala que “la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Se trata de la primera afirmación, que sigue siendo la más importante, de los derechos y libertadas para todos/as nosotros/as como seres humanos/as, sin distinción de ningún tipo.
Los principios básicos de los derechos humanos que se establecieron por primera vez en la Declaración, como la universalidad, la interdependencia e indivisibilidad, la igualdad y la no discriminación son fundamentales para lograr la justicia.
La Declaración Universal de Derechos Humanos pertenece a todos. Independientemente de donde usted viva, del dinero que tenga, de la fe que profese o las opiniones políticas que tenga, todos los derechos humanos consagrados en la Declaración Universal le corresponden y guardan relación con usted. Fue precisamente la Declaración Universal la que, hace casi 60 años, estableció por vez primera lo que han pasado a ser valores universales en la actualidad: los derechos humanos son inherentes a todas las personas y se refieren a la comunidad internacional en su totalidad. Los derechos humanos conciernen a todos
VII. CLASIFICACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS
La historia de los derechos humanos ha sido agrupada con criterios jurídicos en tres generaciones de derechos: “Los Derechos Civiles y Políticos S. XVIII (las llamadas revoluciones burguesas, el reclamo de la persona que exige al Estado un rol protector).
Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales S. XX (aparece en constituciones. Aparecen con la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada en Paris en 1948 por las Naciones Unidas y se refuerza en el Pacto Internacional de Derechos Económicos Sociales y Culturales de las Naciones Unidas en 1966). Lucha de colectivos agrupados en gremios, partidos políticos, sistemas cooperativos sociales. Reclamos desde la Internacional Socialista y congresos sindicales del siglo XIX por mejores condiciones de trabajo, de bienestar social, vida familiar, etc. Exigen al Estado un rol interventor que dedique recursos para la satisfacción de estas necesidades y proteger contra el hambre, asistencia familiar de la madre, los niños, derecho a la salud, a la educación generalizada y accesible a todos/as.
Los Derechos de los Pueblos: Bandung 1955, Belgrado 1961, Argel 1976, Simposio en San Marino en 1984. Conferencia de países no – alineados (guerra fría) y países no desarrollados o tercer mundistas. Cooperación pacífica de los pueblos: independencia, igualdad, libertad progreso. El desarrollo autónomo y respetuoso de identidades culturales
Los derechos humanos están relacionados entre sí. Es decir, no podemos hacer ninguna separación ni pensar que unos son más importantes que otros. La negación de un derecho en particular significa poner en peligro el conjunto de la dignidad de la persona, por lo que el disfrute de algún derecho no puede hacerse a costa de loa demás.
La clasificación de los Derechos Humanos es válida únicamente desde el punto de vista de la información en al construcción de derechos, porque categorizar los derechos con el fin de separarlos por generaciones sería una visión reduccionista porque la indivisibilidad de los derechos es la principal característica de la unidad conceptual de los mismos.
A. PRIMERA GENERACIÓN. Son individuales, surgidos en las luchas liberales contra el absolutismo clásico.
Los derechos humanos surgen históricamente como derechos civiles y políticos, (DCP) concebidos como la expresión de los "derechos innatos" o "derechos esenciales" del ser humano en el estado de naturaleza previo a la entrada de hombres y mujeres en sociedad.
Los derecho civiles suponen la exigencia de los/ as ciudadanos/as frente al Estado, por eso se les ha llamado "derechos de autonomía". Los derechos políticos también suponen la posibilidad de participación de los/as ciudadanos/as en la formación de la voluntad política del Estado a través del derecho de sufragio, por eso se le ha llamado "derechos de participación". Estos derechos surgen de una concepción individualista de los derechos, es decir, de una idea de los derechos como algo individual frente al Estado.
Los derechos de primera generación son:
- Derechos relativos a la vida, integridad, libertad y seguridad de la persona humana, incluida la protección contra la tortura y las penas o los tratos crueles, inhumanos o degradantes.
- Derechos relativos a la administración d la justicia, derechos relativos a la vida privada
- Derecho a la libertad de religión o de creencia, o a la libertad de opinión y de expresión, a la libertad de circulación
- Derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas
- Derecho a la participación política; derecho de igualdad ante la ley y a una protección eficaz contra toda discriminación por cualquier motivo
En la actualidad los DCP ya no se conciben como derechos individuales sino en relación y a partir de los Derechos Económicos, Sociales y culturales y de los derechos de los pueblos.
B. SEGUNDA GENERACIÓN. Son los de naturaleza colectiva, surgidos a partir de las luchas sociales del siglo pasado, en la curva de la crítica a la insuficiencia de los derechos liberales.
Los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (DESC) con el conjunto de derechos según los cuales el Estado debe dar a los/ as ciudadanos/ as cierto tipo de prestaciones, estos derechos especifican las pretensiones de las personas y de los pueblos para la obtención de prestaciones por parte del Estado.
Los DESC complementan los DCP y son:
- Derechos de autodeterminación
- Derecho al desarrollo
- Derecho a la igualdad
- Derecho al Trabajo
- Derecho a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo; derecho a las libertades sindicales
- Derecho a la seguridad social y a un nivel de vida adecuado, lo que incluye alimentación, vestido y vivienda
- Derecho a la atención en salud
- Derecho a la educación
- Derecho a participar en la vida cultural
C. TERCERA GENERACIÓN. Son los derechos que relacionan a los países entre sí objetivando una mejor distribución de la riqueza, el respeto mutuo y el aprovechamiento de la naturaleza.
Son derechos que reciben varios nombres de los pueblos, nuevos derechos humanos, derechos de cooperación, derechos de solidaridad
Los derechos humanos son categorías históricas, están sometidos a las condiciones de la evolución social en general. Pues, bien, la evolución social, institucional y doctrinal que se ha venido produciendo durante las dos últimas décadas, ha determinado el surgimiento de una doctrina todavía no consagrada suficientemente en un ámbito normativo e institucional de los derechos de tercera generación
Entre estos tenemos:
- Derecho ecológico o derecho al medio ambiente
- Derecho de los pueblos (Libre determinación)
- Derecho de cooperación
- Derecho de solidaridad
- Derecho a la paz y la seguridad
BIBLIOGRAFIA
Plataforma Sudamericana de Derechos Humanos Democracia y Desarrollo; LOS DESC TAMBIÉN NOS TOCAN Ayudas para desarrollar talleres de sensibilización. Santa Fe – Bogotá 1999
Plataforma Sudamericana de Derechos Humanos Democracia y Desarrollo; LOS DESC: el pan de cada día; Santa Fe – Bogotá 1999
ALBISTUR, Mariana: SILVA, Alberto; Educación Popular y Derechos Humanos, Relato de una propuesta: Montevideo – Uruguay 2007
DEFENSOR DELPUEBLO; Derechos Humanos en Bolivia
domingo, 27 de noviembre de 2011
domingo, 13 de noviembre de 2011
DISTORSIONES COGNITIVAS (II)
- FALACIA DE JUSTICIA. El sujeto cree que por una relación causal entre su comportamiento y el de los otros por “justicia” este otro debiera actuar de forma A – B de acuerdo con el sujeto. “Si…entonces…”. El problema aparece cuando se cree que el otro no actúa como yo creo, o como “debería de hacerlo” “Porque yo hago esto, el otro debe hacer este otro”
Consiste en la costumbre de valorar como injusto todo aquello que no coincide con nuestros deseos
- RAZONAMIENTO EMOCIONAL. Sentimientos que genera una persona necesariamente son verdades, lo que se asocia a ellos es real, asociado aspectos negativos. Lo que siento tiene un correlato directo con la realidad.
Consiste en creer que lo que la persona siente emocionalmente es cierto necesariamente. Las emociones sentidas se toman como un hecho objetivo y no como derivadas de la interpretación personal de los hechos “si me siento así.. es porque soy… o ha ocurrido….”
- FALACIA DE CAMBIO. Cree que algún otro va a cambiar a partir de lo que él haga y a partir de esto, su relación mejorará, presionan para que la otra persona cambie (se da bastante en relaciones afectivas)
Consiste en creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás. La persona suele creer que para cubrir sus necesidades son los otros quienes han de cambiar primero su conducta, ya que creen que dependen solo de aquellos “Si cambiaría… yo podría…”
- ETIQUETAS GLOBALES. El sujeto a partir de una experiencia o cognición, genera una etiqueta de los otros, el cual lo generaliza hacia todos los que tendrían parecido o relación con esté “todos son…”
Consiste en poner un nombre general o etiqueta globalizadora a nosotros mismos o a los demás casi siempre designándolos con el verbo “Ser”. Cuando etiquetamos globalizamos de manera general todos los aspectos de una persona o acontecimiento bajo el prisma del ser, reduciéndolo a un solo elemento. “soy un…”; “Es un…”; “Son unos…”
- CULPABILIDAD – CULPABILIZACIÓN. El sujeto se siente culpable por todo lo que sucede o en su caso señalan a otro como culpable. “por tu culpa…”; “Me han destruido y…”Las personas con depresión apuntan a la autoculpabilidad y negativo.
Consiste en atribuir la responsabilidad de los acontecimientos bien totalmente a uno mismo, bien a otros, sin base suficiente y sin tener en cuenta otros factores que contribuyen a los acontecimientos. No lleva a la persona a cambiar de conducta sino solo a darle vueltas a los malos actos “mi culpa…”; “Su culpa…”
- DEBERÍAS. El sujeto asume que determinadas cosas situaciones, el sujeto considera que las cosas son de una sola manera. Exigencia elevada hacia sí mismos, pueden ser comportamientos rituales, bajo la concepción de que “deberían”
Consiste en el hábito de mantener reglas rígidas y exigentes sobre como tienen que suceder las cosas. Cualquier desviación de esas reglas u normas se considera intolerable o insoportable y conlleva alteración emocional extrema: “Debería de…”.Producen emociones extremas y trastornos y los deseos personales derivados de las creencias racionales pueden producir malestar cuando no se consiguen, nos marca un solo camino rígido.
- TENER RAZON. Siempre tiene la razón, considera a los demás tontos, porque no tienen la razón los argumentos contrarios. Si argumentan no les da validez o los anula
Consiste en la tendencia a aprobar de manera frecuente, ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista de uno es el correcto y cierto. No importa los argumentos del otro, simplemente se ignoran y no se escuchan. “Yo tengo la razón…” “Se que estoy en lo cierto…”
- FALACIA DE RECOMPENSA DIVIANA. Todo lo que sucede tendrá recompensa en otra vida, o será recompensando en esta vida, de alguna manera
Consiste en la tendencia a no buscar solución a problemas y dificultades actuales suponiendo que la situación mejorará “mágicamente” en el futuro, o uno tendrá una recompensa en el futuro si la deja tal cual. El efecto suele ser el acumular un gran malestar innecesario, el resentimiento y el no buscar soluciones que podrían ser factibles en la actualidad “el día de mañana tendré recompensa”. “Si hago hoy… mañana…”
Para realizar terapia con cada una de estas distorsiones se puede tomar en cuenta los siguientes puntos:
1. Usar argumentos, historias que pueda tener cercanía con el sujeto que puede ser real o imaginario (descentrarlo = no lo vea desde su óptica, sino desde otro) para que lo identifique
2. Que las reconozca en sí mismo
3. Racionalizarlo, verlo objetivamente
4. Por efecto de 1 y 3 se producirán cambios
Las distorsiones se dan:
Toda conclusión responde a una premisa mayor y menor. La persona debe darse cuenta que una de las mismas está equivocada, si logra reconocerlo, percibirlo, entonces podrá cambiar su conclusión de aquello que le produce estrés y por lo tanto sufrimiento.
Con esto se genera confrontación en el sujeto, en sus conclusiones, encontrar la premisa que está fallando, lo que le lleva a preguntar ¿por qué? ¿quién? ¿dónde? Nos ayuda a clarificar lo que el otro está pensando y se cuestione lo que está pasando, lo más importante es que él se cuestione.
En terapia no se puede trabajar con todos los discursos, se busca uno por uno
sábado, 12 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
INTRODUCCIÓN VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
Cuando el modelo social está impregnado de egoísmo, autoritarismo, avasallamiento, simulación, se está cimentando las bases de una sociedad violenta. Bajo estas condiciones es de esperar una asimetría en las relaciones humanas, en las cuales uno es el dominador y otro el dominado.
Se establecen pautas de comportamientos, pautas específicas, que sé habitualizan. Estas pautas determinan roles o formas de comportamiento, que van desde el nacimiento del ser humano y sé interrelacionan con el orden social y cultural. Toda cultura tiene una configuración sexual definida, tiene sus propias pautas de comportamiento. Este orden social es un producto del hombre, realizado en el curso de su externalización, no se da ni deriva de datos biológicos, existe únicamente por la actividad humana, no forma parte de la naturaleza de las cosas y no puede derivar de leyes de la naturaleza, este surge de las necesidades del hombre.
A través de la institucionalización del Orden Social, el individuo educa (socializa), a las nuevas generaciones, mientras más se institucionalizan las decisiones y el comportamiento más previsible y más controlado se vuelve el individuo. El individuo comienza a gestar su personalidad y sus pautas de comportamientos conforme al medio, la familia, la escuela, el estado y la religión. Es decir el hombre adquiere normas de conducta o pautas de comportamiento que las introyecta en su vida, entonces se hace difícil en ciertos comportamientos o actos poder cambiar las costumbres.
Es así que nuestra sociedad se organizó una forma de supervivencia según una división social de las labores que renovó la ideología de la inferioridad femenina. El hombre saldría a la calle a buscar trabajo, a luchar por el poder, a discutir sus ideas y proyectos. El hogar aislado y tranquilo sería el lugar en el que la mujer desarrollaría las tareas de mantenimiento cotidiano y la crianza de los hijos. Allí el hombre encontraría el refugio, comodidad y muchos servicios que ya no tendría que compartir, pues él vendría cansado de la calle. La salida del hombre de la economía hogareña para pasar al ámbito industrial y comercial, separó los sexos y los identificó según el sitio de trabajo, dando origen a otro mito: " Cosas de hombres-Cosas de mujeres".
El género masculino asumió el espacio externo como propio, la competencia laboral, y la responsabilidad principal de responder a las necesidades familiares trabajando duro. Así el desempeño del hombre fuera de la casa, o sea en lo público logró éxitos, este desempeño comenzó a ser una medida de masculinidad, ser un verdadero hombre consistía en ganar plata y mantener bien la familia, con lo que comenzó a gestar el poder masculino.
El género femenino quedó asociado con lo doméstico y lo privado. La mujer quedó confinada a la casa, los niños y las labores consideradas femeninas, negarse a ello es exponerse a ser censurada por una grave falta social.
MUJER MALTRATADA
Varios son los factores que han contribuido a que los contornos del fenómeno se expongan a la luz pública denunciado por la mujer, diversos son también los elementos que ayudan a que el silencio de la víctima sea un obstáculo en la búsqueda de vías de solución para numerosos casos de violencia contra las mujeres.
Entre los elementos que se mantienen en la mujer en silencio sobre el maltrato que ésta sufriendo, se pueden contar diversos procesos paralizantes relacionados y generado por el miedo, la percepción de una ausencia de vías de escape o salida por parte de la víctima, y la carencia de recursos alternativos, sobre todo en el caso de mujeres con hijos que no vislumbra, por causas variadas, un apoyo externo viable.
Sin embargo, mujeres que trabajan o tienen cierta independencia económica, continúan en relaciones donde sufren violencia. Estas mujeres, que desarrollan actividades, siguen conviviendo con agresores, y no intentan abandonar la relación. Al contrario este tipo de mujeres más independientes, tienden a desarrollar un vínculo más afectivo y más fuerte con el agresor, retirando sus denuncias, defendiendo sus razones, o deteniendo procesos judiciales en marcha al declarar a favor de sus agresores antes de que sean condenados.
Algunos teóricos, explican estos acontecimientos apelando a claves afectivas o emocionales que aparecen en el contexto del entorno traumático. Han descripto un escenario en el que dos factores, el desequilibrio del poder y la intermitencia en el tratamiento bueno-malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de docilidad. El abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia debido a su afecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático producido por la alternancia de refuerzos y castigos.
Es la incertidumbre asociada a la violencia repetida e intermitente un elemento clave en el camino hacia el desarrollo del vínculo, pero no su causa única. Se da en estas relaciones un tipo de estado disociativo que lleva a la víctima a negar la parte violenta del comportamiento del agresor, mientras desarrolla un vínculo con el lado que percibe más positivo, ignorando así sus propias necesidades y volviéndose hipervigilante ante las de su agresor.
Un aspecto que pudiera parecer paradójico es que este silencio no siempre correlaciona con mujeres económica o socialmente dependientes de sus parejas sentimentales, sino que a veces mujeres que podrían ser autosuficientes en el terreno laboral o personal continúan en el domicilio o contexto de convivencia de la pareja donde están siendo maltratadas, alimentando así una extraña dinámica de traumáticas consecuencias.
Así comenzando las primeras agresiones durante el noviazgo o los meses iniciales del matrimonio, lo usual es que el escenario de violencia se prolongue durante años hasta que la mujer es capaz de reaccionar o uno de los miembros de la pareja muere. (generalmente la mujer)
INFLUENCIA CULTURAL
A las mujeres en esta sociedad se les enseña para ser sumisas ante los hombres, aunque también existen hombres con estas características. La persona que ha aprendido a someterse, intenta agradar al otro, dándole normalmente lo que la persona que tiene más poder pide. Toda su atención, se centra en la otra persona, en el bienestar del otro y en satisfacer todos sus deseos. Puede sacrificar todas sus actividades, relaciones personales, amistades, formas de comportamiento por los deseos del otro. Su mayor demostración de amor, olvidarse de sí mismo/a y atender a los demás. El mayor temor de la persona sometida es que la abandonen, que la rechacen, ya que no ha aprendido a valorarse a sí misma, sino que ha aprendido a mirar fuera de sí misma y depende del reconocimiento del poderoso para valorarse
Así mismo la persona que domina, depende de la persona a la que somete, ya que se nutre de su admiración y reconocimiento. Sin la aprobación y el reconocimiento de la otra persona, no es “nadie”. La persona sometida le ofrece diferentes servicios (cocinar, limpiar, lavar, sexo cuándo y cómo lo desee etc.) La persona dominante ocultará su dependencia hacia la otra persona, pero en el fondo sentirá lo mismo que la persona que se somete: miedo intenso al rechazo y al abandono.
Estas relaciones donde predomina la dependencia afectiva, donde el amor es condicionado, donde no se entiende a la libertad individual como parte de la relación amorosa, son un peligroso caldo de cultivo para que se brote la violencia intrafamiliar. Se habla de desigualdad respecto a las relaciones de poder y de control (del amor, sexo, dinero, relaciones sociales, trabajo, cuerpo, forma de vestir)
El germen de la violencia comienza con una relación desigual, donde uno tiene la razón y el otro se la tiene que da, está en la obligación de dársela.
La persona que adquiere el papel de indefensa, siente que es lo mejor que puede hacer en ese caso para demostrarle a la otra persona que le quiere y que se interesa de verdad por ella. El hecho de no protestar, de no ser asertiva, de no defender sus propios intereses es reforzado por una palmada en la espalda “Sé buena y haz lo que te digo…”
A los hombres en general (también pueden ser mujeres) se les ha enseñado a mandar. Culturalmente están predeterminados a dominar, a sentirse con derecho a poseer a la mujer y “hacerla suya”. Dependen de ellas para sentirse fuertes, para sentirse hombres, como le han enseñado que debe sentirse un hombre. Se hace presente la rabia de no valerse por ellos mismos y se manifiesta la violencia oculta y exigente que genera tensión y sufrimiento entre las personas.
En las relaciones de codependencia se da lo que se ha denominado “Mercantilismo afectivo”, si tú me das lo que necesito, te daré amor y reconocimiento, si no me das lo que quiero te rechazaré e incluso te odiaré, y es aquí donde aparece la violencia. En una pareja que se base en la dependencia afectiva todo irá bien mientras uno mande y otro obedezca, si no es así, la cosa empezará a ir mal. Puede que el mande, si no le obedecen se enfade y agreda verbal o físicamente al otro.
En la dependencia afectiva, aparece una baja autoestima por parte de la persona violentada, un complejo de inferioridad y sobre todo una falta tremenda de responsabilidad personal. Falta de riesgo a la hora de tomar decisiones e inseguridad personal.